Mahalinga

Advaita Universal Assembly no es otra prédica, enseñanza o canon al que adscribirse. No se encontrarán aquí verdades absolutas excluyentes. Ni recetas o soluciones milagrosas. Ni credos, ni sentencias; ni directrices o pautas a seguir.

Señalando sencillamente la Unidad de VIDA (Advaita) y, en consecuencia, superando cualquier tipo de divisiones o fronteras ­–sean sociales o culturales, de pensamiento o creencia– (Universal), éste es el punto de encuentro de todos aquellos Amigos (Assembly) que anhelan resolver por si mismos las dudas o preguntas que anidan en lo más profundo de su corazón y que, dispuestos a compartir sus vivencias, trabajan juntos para un mayor esclarecimiento y para saberse, en última instancia, Hacedores de VIDA.

El propósito no es otro que la vivencia real de la naturaleza no-dual de VIDA, a la que denominamos Samnidhi (Presencia). Todo ser humano tiene en si mismo la posibilidad de realizar Samnidhi, de realizar VIDA. Siendo como somos inseparables de Lo que Es, nos bastará la dedicación y la constancia en una introspección sincera para poder descubrir cuál es nuestra auténtica naturaleza, disipar la confusión de nuestro sentir individual y constatar real e íntimamente que somos VIDA.

No se oculta la paradoja de que la aparente simplicidad del propósito –por su sencillez y obviedad-, pueda suponer para la mayoría un arduo y complejo trabajo que conlleve toda una vida. En cualquier caso, la dificultad no estriba en la vivencia misma –tan natural de por si como el mero hecho de respirar–, sino más bien en nuestra actitud de aferramiento a mecanismos egoicos que alimentan el sentimiento de separatividad. En creer que debemos perseguir, conseguir, alcanzar algo, cuando de lo que se trata es de darse cuenta realmente, por un instante, de que ya Lo somos. Descubrir más que aprender. Aceptando en todo momento, la situación íntima de cada uno, sea cual sea. Sin excluir ni rechazar nada. Sin forzamientos ni imposiciones. Sin mandamientos, criterios o creencias. La calma y la naturalidad, el tesón y una aspiración sincera, crearán la atmósfera propicia para la vivencia en Samnidhi.

Una vivencia que –como se descubrirá– no es una meta en sí misma, sino el requisito indispensable para saberse Hacedor de VIDA. Saberse responsable y partícipe en la construcción de un Nuevo Mundo.

A lo largo de la evolución, incluso antes quizás de adquirir su actual morfología, el humano ha indagado buscando respuestas a las mismas preguntas que siguen inquietándole hoy en día. Grandes seres –algunos de conocido renombre, otros muchos totalmente anónimos pero igualmente benditos–, nos han legado aquí y allí, tanto en oriente como en occidente, auténticas joyas de sabiduría. Todas ellas, más allá de las diferencias culturales o las distintas formas de presentación, constatan –como no podía ser de otro modo–, la naturaleza no-dual de VIDA y señalan su realización como la plenitud del ser humano.

Lastimosamente quedaron al alcance de pocos –aquellos dispuestos a dedicarse– y de forma reiterada las distintas formas de creencia –religiosas, filosóficas o ideológicas–, han acabado convertidas en elementos de conducción social, más preocupadas en adoctrinar que en promover que hombres y mujeres logren por si mismos la plenitud y la lucidez. El fanatismo y las intolerancias de toda índole siguen sacudiendo nuestro tiempo hasta extremos de gran violencia. En nuestras manos está aprender de la historia, emplazarnos a no cometer los mismos errores y a trabajar juntos para trocar el desaliento generalizado de la actualidad por una forma de vivir armoniosa y plena.

Si has leído hasta aquí, comprenderás que esta escueta presentación difícilmente puede exponer los matices sutiles pero contundentes de Advaita Samnidhi. Si sientes que lo expuesto sintoniza en alguna medida con lo más íntimo de ti, tal vez te sea de interés profundizar con las sucesivas publicaciones. Te recibimos abiertamente y te animamos a participar con los comentarios que estimes pertinentes y a realizar las consultas que precises.

En definitiva, nos gustaría compartir contigo esto que, a falta de palabra más atinada, se acostumbra a llamar comúnmente vivir.

OM TAT SAT
SHANTAM, SHIVAM, ADVAITAM