Todas las llamadas religiones surgen de la misma fuente.
La Única Fuente. Son formas de una Única Tradición.

Cada cual acude a beber a la fuente con su vaso, cuenco, copa o vasija. El agua adopta las distintas formas de cada recipiente. Pero sigue siendo la misma agua… y de la misma fuente.

Confusos por la pluralidad de creencias, no reparamos en que todas las llamadas religiones surgen de la misma fuente. La Única Fuente. En realidad, son formas de una Única Tradición. Y así conviene considerarlas, para no perderse en las diferenciaciones y ver más claramente las coincidencias en la señalización de Unidad de Vida.

Porque todas las religiones –o mejor dicho, según lo expuesto–, todas las formas de Tradición han surgido por la proclamación de quienes, por situación íntima, sincera y profunda, han realizado Naturaleza Primordial de Vida. Y la proclamación, como acto natural, no ha sido para auto-ensalzamiento individual de los proclamadores, si no para mostrar la posibilidad de que Aquello está al alcance de todos, porque también es nuestra Naturaleza.

Cada una de las proclamaciones ha sido presentada, como resultante natural, adaptadamente a la cultura, lenguaje y contexto del momento histórico en el que se ha producido.

Cada cual desarrolló sus propias praxis, simbologías y rituales. Unas hicieron más hincapié en unos aspectos, mientras que otras incidieron más en otros. Pero todas tuvieron como objeto crear un cuerpo de transmisión para  consolidar y hacer tangible Aquello que de por sí es Inefable y abrir, así, un canal de acceso para quienes estuvieran dispuestos a dedicarse, mediante una interiorización sincera, a descubrir y realizar por sí mismos Naturaleza de Vida.

Se perfilan así las distintas líneas esotéricas, que no debieran ser entendidas en su acepción habitual de oculto o elitista, si no correspondientes al carácter íntimo e interno del trabajo a realizar, ya que la Fuente no debe buscarse en ningún sitio ajeno al propio interior, porque se encuentra en cada uno de nosotros. “Aquello que es de todos debe ser vivenciado por cada uno”, dice Sri Bhagavan Advaitananda Vyasa Goe en su obra “Destellos”, señalando que la Naturaleza de Lo que Es –la Naturaleza que Somos–, debe ser vivida por cada uno a raíz de su trabajo personal.

Puede parecer en principio que cada una de las líneas esotéricas existentes estén aparentemente diferenciadas en su formulación o presentación.  Pero solo en su piel, porque  Lo Señalado es exactamente Lo Mismo… con diferentes “tonos” de Voz.

Pero muchos de los adscritos a cada una de las líneas esotéricas establecidas, todavía no dispuestos a dar el paso íntimo de introspección que se proponía,  se acogieron y anclaron a las fórmulas más externas de presentación y estructuración, viendo en ellas tan solo patrones prefijados donde encontrar amparo y consuelo.  Así se fueron enmascarando y difuminando  la comprensión profunda y todo el potencial de los rituales, símbolos y praxis –como medios auxiliares del trabajo íntimo–, convirtiéndose, progresivamente,  en un fin en sí mismos.

Debido a ello, los conocimientos esotéricos fueron quedando reservados a los llamados iniciados –aquellos dispuestos, comprometidos–, mientras que otros se conformaron y acomodaron, asimilando esas estructuraciones, pero vistas desde una vertiente exotérica, es decir, más externa, superficial, ajena a uno mismo, sin el compromiso de la dedicación. En definitiva, convirtiéndolas en una creencia en lugar de una experiencia vital.

Como consecuencia de no vivir aquellas estructuraciones con la profundidad necesaria y basarse solo en la creencia, tendieron de forma progresiva a convertirse en corsés rígidos, férreos, inviolables, excluyentes… alejados de aquella situación íntima primordial que se pretendía señalar. Se dificultó así –e incluso se bloqueó– la posibilidad de descubrir que todas las líneas se diferenciaban solo en sus aspectos externos, siendo indistinguibles en su Real Naturaleza.

De este modo, las fórmulas exotéricas ya consolidadas se han orientado, en algunos casos, más al adoctrinamiento y la conducción social que a promover el esclarecimiento necesario para que hombres y mujeres desarrollen, desde su condición de humanos, con el máximo esplendor su individualidad de manera integral.

¿No ha llegado el tiempo de reconsiderar todo esto? Difícil es, en ocasiones, vencer las inercias y resistencias en uno mismo, pero, conscientes de cuáles han sido los tropiezos, es irrenunciable para el humano el promover un giro de tendencia. Sin forzamientos, con naturalidad… sobre todo con Calma, Amor y Comprensión.

Bien estará, pues, que todo practicante, devoto o adscrito a cualquiera de las formas de Tradición vaya más allá de la mera creencia y profundice sinceramente en su línea, con la tranquilidad de saber que todas las religiones proceden de la Misma Fuente y que nadie puede afirmar que en su vaso o cuenco el agua es mejor.

Si cada uno profundiza en su línea escogida con dedicación sincera y constante, llegará por sí mismo al punto de trascender, libremente, su propia forma de Tradición, descubriendo entonces la Única Fuente.

Y habrá superado y comprendido, al mismo tiempo, por qué la distinción de las formas externas.

Y no necesitará preguntarse dónde está la Fuente.

 

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Aquello que es de todos
debe ser vivenciado por cada uno.
Cada uno para calentarse
debe recibir el rayo de sol
que brilla en cielo.

La conciencia universal
es la suma repetida
de todas las formas de conciencia;
es por esto que la forma que le des
tiene importancia.

No siendo Tú,
estás en Ello
y la paradoja está resuelta.

El tiempo se cumple por los días
y en la Eternidad no se distingue.

“Destellos”
Advaitananda Vyasa Goe

Audio
Advaitananda: “Tradición es Lo que ES…”